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jueves, 12 de febrero de 2015

Técnicas de horticultura ecológica: el acolchado

(Reedición de mi entrada del 18 de abril de 2013)

Gracias a los videos y textos sobre la “Permacultura”, con la que sigo entusiasmada (y de la que seguramente escribiré más cuando tenga tiempo), este año me estoy tomando la técnica del “acolchado” más en serio, y cada día recojo varias bolsas con serrín, hojarasca, hierba etc para cubrir la tierra entre las hortalizas, flores, arbustos y árboles.

Cubrir la tierra con una capa más o menos gruesa de materia orgánica tiene varias ventajas:

-         ayuda a mantener la humedad en el suelo
-         crea unas condiciones favorables para las lombrices, y de bichos y microorganismos de todo tipo que hacen la tierra más viva, suelta y fertil.
-         Evita la erosión de la tierra.
-         Evita cambios bruscos de temperatura.
-         Suprime la “malas” hierbas.
-         Al descomponerse la materia aporta nutrientes al suelo.


Se puede utilizar muchos materiales distintos (de hecho un principio importante del “vivir ecológico” es encontrar una utilidad a las cosas que ya tenemos, incluso a las que se suelen considerar como “basura”). Aparte de la paja, que es uno de los mejores materiales pero un poco dificil de conseguir por aquí, sirve la hojarasca, el cesped cortado, los posos de café, el serrín, restos de poda triturados, coerteza, cáscaras de frutos secos... Y las hierbas que arrancamos entre los cultivos, simplemente las podemos dejar secarse encima de la tierra (si no son de las persistentes, como la grama, de la que cada trozo de raíz enseguida arraiga de nuevo). 



De lo que se trata es aprender de la naturaleza, que nunca suele dejar el suelo desnudo por mucho tiempo.

Lena
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Para mi alegría, acabo de descubrir que ahora se puede ver el documental "Dirt! The movie" con subtítulos en español. "Dirt" en este caso se refiere al suelo fértil. 

(L)

martes, 13 de enero de 2015

Desentrañando a Jorge Rulli.


Este vídeo es para la gente que realmente le interesa conocer la lucha ecológica "real", que se enfrenta a la parte más dura del modelo capitalista global.

La presentación en "más o menos mala", aunque cuenta algunas cosas de la vida de Jorge Rulli, pero a partir del minuto quince, hasta donde ustedes quieran, el vídeo se centra en las cuestiones que desvelan a Jorge y al Grupo de Reflexión Rural al que pertenezco.

Algo de lo que dice Jorge, o mucho de lo que dice Jorge en este vídeo, TTIP de por medio,  nos proyecta hacia una realidad que podemos `padecer dentro de poco en Europa, pero que todavía estamos a tiempo de parar.

Lo siento, debemos reflexionar sobre una situación compleja, y en el Grupo de Reflexión Rural no encontrarán reflexiones pre-digeridas.

China, la "colonial China", la autoritaria y fría China, y los falsos progresismos latinoamericanos son ejemplos de algo que no terminamos de ver, y que cierta izquierda europea se niega a ver.

Algunos también, piensan que portando un cartel anti-taurino están haciendo política ecológica, y no se dan cuenta de que están ejercitando una acción insignificante, que distrae fuerzas de temas muchos más graves e inmediatos.

En fin, los dejo con Jorge, que es alguien que nos garantiza algo muy importante:

Jorge Rulli pudo haber sido lo que el se hubiese propuesto dentro del poder institucional del peronismo argentino, pero Jorge Rulli prefirió ser algo importante, y por ello nunca trepó ni medró en el corrompido esquema "partidocrático" argentino, y por ello se quedó del lado de la gente común, y del lado de un pensamiento valiente y sincero.


domingo, 11 de enero de 2015

A veces, cuando me pesan demasiado todos los atentados a personas y/o naturaleza, perpetrados tanto por terroristas como por gobiernos y empresas, me pongo a buscar información sobre grupos e individuos que trabajen para un mundo donde la paz y la libertad sean posibles. Estos días he encontrado dos videos, dos reportajes que dan ánimo y esperanza:

Uno sobre Permacultura en Cantabria,
https://www.youtube.com/watch?v=nBc3tahBdcQ

y "Regresando al futuro: Orduña hacia la soberanía alimentaria"

(Lena)

viernes, 19 de diciembre de 2014

Recomiendo.


Entrevista Juan López de Uralde

22 de diciembre de 2014
Ana Encinas | Yago Álvarez

El ecologismo político da una respuesta transversal a los problemas.

Juan López de Uralde (Donostia, 1963) es coportavoz, junto a Rosa Martínez, de la plataforma de ecología política EQUO. En 1987 ingresó en Greenpeace, organización de la que sería director ejecutivo en España desde 2001 a 2010.

Ha participado como activista en muchas de las campañas más mediáticas de Greenpeace, incluso fue encarcelado durante 21 días por protestar con una pancarta en la Cumbre Climática de Copenhague. “Juantxo” López de Uralde, que fue cabeza de lista de Equo en las pasadas elecciones generales de 2011 tras haber sido elegido mediante un proceso de primarias abierto a simpatizantes y afiliados al que concurrieron un total de 26 candidatos, nos recibe en la sede de la formación en Madrid.

El ecologismo político da una respuesta transversal a los problemas




Hay personas que tienen reparos a la hora de votar a un partido verde, porque se suele vincular únicamente a la ecología, ¿cómo llegáis a esa gente?

Es la dificultad que nos estamos encontrando. Es complicado explicar en este país que desde el ecologismo político estamos intentando dar una respuesta trasversal a los problemas de la gente. Yo trato de explicar que no hay otra salida, porque la crisis en la que estamos inmersos ya no es sólo una crisis, económica, social o política, es una crisis de civilización y desde el ecologismo político se están dando respuestas conjuntas.

Es bastante frustrante ver que en España se nos trata de arrinconar con eso de “a estos ecologistas sólo le importan los pájaros y las flores” y cada poco tenemos que aclarar que no, que tenemos propuestas de empleo, económicas, en cultura, sanidad e incluso propuestas de industria. Tenemos un proyecto de país, mucho mejor que el que plantea el partido del Gobierno, si se puede decir que el Partido Popular tiene proyecto de país más allá de seguir fielmente las instrucciones que le dan los poderes ecónomicos.

Si llegárais al poder ¿cuál sería ese ”Green new deal” o estrategia de inversión que propondríais?

Para el proyecto de país que proponemos, lógicamente, lo verde sería un eje central. Creemos que en España tuvimos una industrialización y luego una burbuja inmobiliaria y ahora estamos en una especie de desierto en el que no se tira ni por un lado ni por otro: nosotros creemos que necesitamos un cambio de modelo, y éste pasa por una apuesta clara por lo medioambiental. No tiene sentido que teniendo sol y aire sigamos apostando por los combustibles fósiles. Seguimos importando petróleo cuando conocemos que con el sol y el viento podrían crear energía y en cambio seguimos buscando hidrocarburos en Canarias, el mediterráneo, etc

En segundo lugar, la construcción. Hay un parque de viviendas enormes con grandes déficits de eficiencia energética que permitirían al sector de la construcción trabajar durante mucho años en la transformación de esos edificios a edificios más habitables, evitando con ello el problema de la pobreza energética y generaría muchísimo empleo. Así podríamos ir sector por sector. En la agricultura hacemos una apuesta clara por la agricultura ecológica, en España el 80% de la agricultura ecológica se exporta y por lo tanto es un mercado totalmente virgen.

¿Cuál sería vuestra política energética y como acabaríais con el poder del oligopolio energético?

Creemos que es necesaria una planificación a largo plazo, pero hay que querer hacerla. Nosotros vemos dos herramientas: regular y eliminar los elementos que facilitan la corrupción, como es el caso de las puertas giratorias y, por otro lado, fomentar esos mecanismos que permiten que los ciudadanos seamos libre en materia energética. En grupos de consumo, una herramienta todavía pequeña pero creemos que muy importante para hacer que los ciudadanos seamos libres, y fomentando el autoconsumo. Es increíble que el autoconsumo en nuestro país no sea posible porque el gobierno ha querido regular aplicando el peaje de respaldo, que es un impuesto injustificable.

¿Cuáles son los objetivos de Equo en política social?

Nuestras bases giran torno a tres ejes: la regeneración democrática, la sostenibilidad y la política social. Las políticas que se están desarrollando a nivel europeo, injustamente llamadas “políticas de austeridad” sólo han aumentado las brechas sociales. Nosotros estamos a favor de regular la política fiscal, luchamos contra los paraísos fiscales – de hecho, ahora estamos siendo muy activos en el Parlamento Europeo contra Juncker, que parece que fue quien promovió a Luxemburgo como paraíso fiscal-. Hay que preseguir el delito fiscal y que las rentas de producción sean más altas que las rentas de trabajo, que son las que ahora asumen la mayor parte de la carga fiscal en nuestro país.

El tercer frente es el de la defensa de los servicios básicos. Estamos a favor de la protección de la sanidad y la educación públicas, son las herramientas básicas para un estado del bienestar que está siendo desmantelado.

¿Renta básica universal o renta mínima de inserción?

Renta básica, pero su llegada tiene que ser progresiva. Nos gustaría cumplir con el programa si llegamos a gobernar, no hacer ningún brindis al sol. Antes de aplicarla es necesario un cambio de modelo. Hay que entender que cuando llegamos a la renta básica se eliminan otros subsidios y los cálculos del coste pueden resultar erróneos.Por ahora, sí apostamos por algo que es urgente: frenar el que haya personas que no tienen ingresos, así que, en un futuro inmediato, la medida sería la creación de una renta mínima de inserción.

¿Cree que se sigue apostando por el crecimiento como única manera de salir de la crisis?

Es un mantra del que nadie parece alejarse, esto es una paradoja. Se da la cirsuctancia de que cuando debates sobre la realidad o las consecuencias ecologicas del modelo economico actual parece que todo el mundo está de acuerdo. A día de hoy es difícil encontrar gente que todavía siga negando hechos como el cambio climático o la pérdida de bioversidad, ahora bien, cuando dices "estos hechos se están produciendo por seguir un modelo económico que se basa en un continuo crecimiento en un planeta finito”, cuando dices que este modelo es el causante y no se podrán solucionar estos problemas con las recetas que no rompen con él, parece que nadie es capaz de afrontarlo, nosotros lo hacemos, decimos “este modelo no existe”.

El sobreendeudamiento y la auditoría son temas candentes en el debate social, ¿cuál es tu postura? 

Se ha normalizado un poco la discusión sobre la deuda. Lo primero, en lo que se refiere a la generación de la deuda, y por los razonamientos que llevaron a justificar las políticas de austeridad. Nos estamos endeudando a un ritmo de unos 270 millones de euros al día, algo brutal, ya que todo lo que nos han dicho es falso, si la prima de riesgo tuviera que ver con el endeudamiento estaría mucho más alta ahora que el endeudamiento ha crecido muchísimo respecto al 2011.

El crecimiento es un mantra del que nadie parece alejarse

En segundo lugar, hay una aceptación cada vez mayor por parte de expertos económicos en el hecho de que cuando se llega a estos niveles de deuda no se puede pagar nunca, es insostenible. Algo que era tabú ahora es una opinión generalizada. Nosotros compartimos esa idea de auditar la deuda, ver qué es y a qué podemos llamar deuda ilegítima porque, por ejemplo, nos hemos embarcado en proyectos que no han sido beneficiosos para los ciudadanos y en los que no hemos tenido nada que ver y no tenemos ninguna responsabilidad. Muchas cosas deben ser revisadas porque no debemos cargar a la ciudadanía con deudas que no han tenido nada que ver con ellas. Por lo cual reclamar una auditoría de la deuda es de sentido común.

Tu punto de vista de la auditoria va más allá de la soberana que debemos al exterior y también aludes a la generada con empresas en el interior...

Es que tienen mucho que ver, porque esa deuda se ha generado de pagar proyecto como autopistas rescatadas, aeropuertos, trenes de alta velocidad. Pero es paradójico ver que cuando llega el BCE y pone más dinero encima de la mesa para reactivar la economía, el gobierno sólo es capaz de pensar en cometer esos mismos errores.

¿Quien sería el encargado de realizar esa auditoría? 

Buena pregunta. Debería ser el propio Estado el que decida hacer esa auditoría, pero un Estado verdaderamente democrático y controlado por la ciudadanía.

¿Cómo afectará en materia medioambiental la aprobacción por parte de la UE y EEUU del TTIP?

Si se aprueba ese Tratado de Libre Comercio se aplicará un mínimo común denominador entre ambas potencias. Esto es, que se aliviarán las condiciones por parte de las dos parte, si en Estados Unidos se permiten el fracking o los transgénicos, también se van a permitir en la Unión Europea. Pero lo más grave, ya no es la menor regulación, sino el aumento de los derechos de las multinacionales, que se situarán por encima de los estados. El mecanismo de arbitraje que se aplica en este tipo de acuerdos permite a las corporaciones actuar contra si consideran que los estados han ocasionado pérdidas a las multinacionales.

Aparte, la regulación ambiental y los derechos laborales serían las áreas más perjudicadas de esta firma. En España, que es el paraíso de los daños medioambientales, se permite el fracking, pero podría no ser así. Sin embargo, si entra en vigor el tratado, ya no habría justificación para prohibirlo. Todo esto es, una vez más, falta de conciencia medioambiental y de sus consecuencias.

El Gobierno de Francia ha dado un paso adelante para frenar la obsolescencia programa, ¿ves posible que una decisión así pudiera tomarse en España?

Por parte de los gobiernos no creo que exista voluntad política, porque esto ni siquiera se ve como un problema. Desde que España fuera líder de la industria renovable, parecía que podíamos tirar de de un carro global hasta que se tiró por tierra. Desde luego, a la vista de estos hechos, no creo que ahora podamos esperar que este país lidere un movimiento en este sentido, mucho tendrían que cambiar las cosas.

¿Deriva esta falta de conciencia de un programa educativo deficitario?

Uno de los problemas ḿas grandes en conciencia ecológica es la mala calidad de la educación medioambiental. Preguntas por la calle por los transgénicos y mucha gente no sabe de qué estás hablando. Tenemos un importante déficit en educación en general y en concreto en educación medioambiental. Creemos que debería ser una materia presente en todos los títulos educativos y tener un carácter más proactivo. Habría que sacarla de las aulas, tendría que estar en constante contacto con la naturaleza. Aunque esto es una opinión personal, creo que es un problema de alejamiento como seres vivos del entorno natural, y eso lleva a que prácticamente todo sea justificable.

¿Pasa el futuro político de Equo por coaliciones y plataformas ciudadanas?

Seguimos dos líneas estratégicas: lo que EQUO representa, el ecologismo político, es a largo plazo y queremos que la formación aparezca en el marco político como independiente. Sin embargo, tenemos claro que la realidad política actual pide cambios y queremos ser parte de ello, trabajar y sumar. Hace meses decidimos que haríamos lo posible por sumar a un proyecto de cambio con las fuerzas políticas y sociales que quieran adherir. Por eso estamos en Ganemos en Madrid, de hecho, en casi todos los sitios donde está Ganemos, porque creemos que se pueden abrir espacios de cambio muy interesantes. Ahí estamos, veremos si cuaja o no, es muy complicado. Lo que es cierto es que somos la fuerza que de manera más clara apuesta por estos proyectos.

Recomienda un libro a nuestros lectores: 

’La doctrina del shock’, de Naomi Klein. Me parece que da una explicación racional a cosas que pasan que de otra forma no puedes entender.

Enlace:http://elsalmoncontracorriente.es/?El-ecologismo-politico-da-una

Ana Encinas | Yago Álvarez ( Blog: El Salmón Contracorriente)

jueves, 27 de noviembre de 2014

La alimentación en los colegios / Firmemos para derogar un nefasto contrato en Salamanca / Dos muy buenos documentales sobre la alimentación en unas escuelas de ámbito rural.



Un compañero de EQUO SALAMANCA, nos envía un mensaje y nos pide que firmemos la petición que hacen sobre la alimentación en los colegios:

FIRMA AQUÍ:

https://www.change.org/p/sr-jesús-laborda-melero-director-provincial-de-educación-de-salamanca-mantenga-la-elaboración-in-situ-de-la-comida-en-los-comedores-escolares-de-nuestra-provincia?recruiter=33624092&utm_campaign=signature_receipt&utm_medium=email&utm_source=share_petition

MENSAJE:

A Alejandro Martínez Prada
26 de noviembre de 2014 10:30
Hola, soy Álex, coportavoz de Equo Salamanca. Os escribo para pediros, por favor, que deis a "me gusta" , y nos ayudeis a difundir la página de facebook "Plataforma por la calidad en los comedores escolares" -https://www.facebook.com/lineafriasalamanca?fref=ts-, que hemos creado los colegios que nos oponemos en Salamanca a la implantación de la "línea fría" en los comedores escolares (comida precocinada y plastificada). Además, podéis tambien firmar en change.org (el enlace está en uno de los mensajes de esta página de facebook) y difundirlo también. Muchísimas gracias.



Creo que es muy importante trabajar el tema de la alimentación de los niños en los colegios, porque la forma de alimentarse define sus hábitos alimenticios de futuro, y lo que no es menos importante, los educa para ser los "consumidores" del futuro.

Como ya hemos explicado, el consumo de alimentos tiene un impacto "transversal" dentro de la ecología política- agricultura, biodiversidad, contaminación ambiental, animalismo "integral", producción local, etc-; según cual sea el tipo de consumo que adoptemos, tendremos una determinada convivencia con el mundo.

Aquí les dejo dos buenos documentales que tratan sobre la alimentación con productos de cercanía en los colegios:

Este me lo recomendó Alejandro:

"El plat o la vida".                                          

https://www.youtube.com/watch?v=TUKxR3XidqA
                                                                                                     


Este se lo recomendé yo:

"Nuestros hijos nos acusarán".

https://www.youtube.com/watch?v=loEBePBfwVA



Cada año en Europa mueren 100 000 criaturas, por las enfermedades causadas por el medio ambiente, el 70% de los canceres están relacionados al medio ambiente.


Igual de importantes son las nefastas consecuencias socio-ambientales de la agricultura química, con la que muchas veces se elaboran estos productos,  en África, Latinoamérica y Asia.


Gonzalo.




miércoles, 26 de noviembre de 2014

RECOMIENDO: "El plat o la vida".


No creo que el catalán, que se habla en algunos trozos,  sea un problema para entender lo que hablan en este muy buen documental.

En fin, como una cierta parte profunda de los que somos, "somos lo que comemos", porque los que comemos habla de muchas de nuestras "circunstancias"- obviamente, las circunstancias a veces también nos limitan o condicionan-, de nuestras elecciones, de nuestros valores, y de nuestra salud.

!!! Ah ¡¡¡, me olvidaba, nos cuentan la experiencia que implementaron en una escuela, donde cambiaron la alimentación industrial de su comedor por una alimentación saludable; esta experiencia nos viene muy bien en nuestra comunidad autónoma, debido a los últimos casos de comida en mal estado encontrada en diversos comedores que son gestionados por empresas de "catering" que priorizan el rédito económico sobre la calidad del alimento.

Enlace:https://www.youtube.com/watch?v=TUKxR3XidqA

jueves, 13 de noviembre de 2014

La cruda realidad sobre el cambio climático y sus consecuencias mediatas e inmediatas ( El artículo es largo, en relación con la extensión recomendada para adaptarse a los hábitos de lectura, de estos últimos 20 años)





"Probablemente no debería sorprendernos que algunos climatólogos estén un poco asustados por las consecuencias radicales de sus propias investigaciones. La mayoría de ellos solo estaban haciendo tranquilamente su trabajo, midiendo núcleos de hielo, elaborando sus modelos de climatología global y estudiando la acidificación de los océanos, hasta llegar a descubrir, tal y como dijo el experto climatólogo australiano Clive Hamilton, que estaban, sin quererlo, desestabilizando el orden social y político."



Por qué necesitamos una eco-revolución – Por Naomi Klein


En diciembre de 2012, un investigador de sistemas complejos con el pelo teñido de rosa, Brad Werner, se abrió camino entre una multitud de 24.000 geólogos y astrónomos en el Congreso de otoño de la Unión Geofísica Americana que se celebra cada año en San Francisco. Las conferencias de este año acogían participantes de renombre, desde Ed Stone, del proyecto Voyager de la NASA, que explicaba un nuevo hito en el camino hacia el espacio interestelar, hasta el director de cine James Cameron, que compartía con los asistentes sus aventuras en batiscafos de profundidad.

Sin embargo, fue la sesión del propio Werner la que levantó más controversia. Tenía por título “¿Está la tierra jodida?” (título completo: “¿Está la tierra jodida? Inutilidad dinámica de la gestión medioambiental y posibilidades de sostenibilidad a través del activismo de acción directa.”).

De pie en la sala de conferencias, el geofísico de la Universidad de California en San Diego, mostró a la gente el avanzado modelo informático que estaba usando para responder a dicha pregunta. Habló de los límites del sistema, de perturbaciones, disipaciones, puntos de atracción, bifurcaciones y de un puñado de muchas otras cosas que son tan difíciles de comprender para quienes somos legos en la teoría de los sistemas complejos. No obstante, el tema de fondo estaba más que claro: el capitalismo global ha hecho que la merma de los recursos sea tan rápida, fácil y libre de barreras que, en respuesta, “los sistemas tierra-humanos” se están volviendo peligrosamente inestables. Cuando un periodista le presionó para que diera una respuesta clara sobre la pregunta “¿estamos jodidos?”, Werner dejó a un lado su jerga para contestar: “más o menos”.

Marie Monique Robin.
Sin embargo, había una dinámica en el modelo que ofrecía alguna esperanza. Werner lo denominó “resistencia”: movimientos de “gente o grupos de gente” que “adoptan un cierto tipo de dinámicas que no encajan con la cultura capitalista”. Según el resumen de su comunicación, esto incluye “acción directa medioambiental y resistencia proveniente de más allá de la cultura dominante, como las protestas, bloqueos y sabotajes perpetrados por indígenas, trabajadores, anarquistas y otros grupos activistas.”.

Las reuniones científicas serias, normalmente, no implican llamadas a la resistencia política en masa, mucho menos acciones directas y sabotajes. No es que Werner estuviera exactamente convocando estas acciones. Simplemente tomaba nota de que los levantamientos en masa de la gente (en la línea del movimiento abolicionista, de los derechos civiles o del “Ocupa Wall Street”) representan la fuente más probable de “fricción” a la hora de ralentizar una máquina económica que está escapando a todo control. Sabemos que los movimientos sociales del pasado han tenido una “tremenda influencia en… cómo la cultura dominante ha evolucionado”, señaló. Así que es lógico que “si pensamos en el futuro de la tierra, y en el futuro de nuestro acoplamiento al medio ambiente, tenemos que incluir la resistencia como parte de la dinámica.”. Y eso –argumentó Werner-, no es una cuestión de opinión, sino un “verdadero problema de geofísica”.

Muchos científicos se han visto forzados a salir a la calle por los resultados de sus descubrimientos. Físicos, astrónomos, doctores en medicina y biólogos se han situado al frente de movimientos contra las armas nucleares, la energía nuclear, la guerra, la contaminación química y el creacionismo. Así, en noviembre de 2012, la revista Nature publicó un comentario del financiero y filántropo medioambiental Jeremy Grantham, urgiendo a los científicos a unirse a esta tradición y a “ser arrestados si fuera necesario”, porque el cambio climático “no es solo la crisis de vuestras vidas: es también la crisis de la existencia de nuestra especie.”.

No hace falta convencer a algunos científicos. El padrino de la moderna ciencia climática, James Hansen, es un activista formidable que ha sido arrestado alrededor de media docena de veces por su lucha por el cierre de las minas de carbón en las cimas de las montañas y contra los gaseoductos de gas de esquisto (incluso este año dejó su trabajo en la NASA, en parte para tener más tiempo libre para sus campañas). Hace dos años, cuando fui arrestada en las inmediaciones de la Casa Blanca en una acción masiva contra el gaseoducto de gas de esquisto Keystone XL, una de las 166 personas que había sido esposada ese día era un glaciólogo llamado Jason Box, un experto sobre el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia mundialmente reconocido.

“No podía seguir respetándome a mí mismo si no iba,” dijo Box en aquel momento, añadiendo que “parece que, en este caso, no es suficiente con votar. También necesito ser un ciudadano”.

Es admirable. Pero lo que Werner está haciendo con su modelo es diferente. Él no está diciendo que su investigación le llevara a tomar parte activa contra una política en particular; lo que está diciendo es que su investigación muestra que todo nuestro paradigma económico es un desafío a la estabilidad ecológica. Y, claro está, desafiar este paradigma económico con un movimiento de masas reactivo resulta la mejor baza humana para evitar la catástrofe.

Eso es muy fuerte. Pero no está solo. Werner forma parte de un pequeño pero cada vez más influyente grupo de científicos cuyas investigaciones en el campo de la desestabilización de los sistemas naturales (de los sistemas climáticos, en particular) les está llevando a conclusiones transformativas, incluso revolucionarias, similares. Y para cualquier revolucionario en el armario que alguna vez haya soñado con derrocar el actual orden económico a favor de algún otro que como mínimo no lleve a los pensionistas italianos a colgarse en sus casas, este trabajo debería serle de un especial interés. En gran medida, porque hace que cruzar el abismo entre este cruel sistema y otro nuevo (tal vez, con mucho trabajo, un sistema mejor) no sea ya una mera cuestión de preferencia ideológica, sino más bien de una exigencia para la existencia de nuestra especie en este mundo.

Al frente de este grupo de nuevos científicos revolucionarios se encuentra uno de los máximos expertos en cuestiones climáticas en Gran Bretaña, Kevin Anderson, director adjunto del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, que en muy poco tiempo se ha situado como una de los centros de investigación sobre el clima más importantes en el Reino Unido. Dirigiéndose a todos, desde el Departamento para el Desarrollo Internacional hasta el Ayuntamiento de Manchester, Anderson se ha pasado más de una década popularizando pacientemente los resultados de la ciencia climática más moderna a políticos, economistas y activistas.  En un lenguaje claro y comprensible, ha ofrecido una rigurosa hoja de ruta para la reducción de la emisión de gases contaminantes que persigue frenar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados centígrados, objetivo que la mayoría de los gobiernos consideran imprescindible para evitar la catástrofe.

Sin embargo, en los últimos años, los documentos y las diapositivas de Anderson se han ido haciendo más alarmantes. Con títulos como “El cambio climático: más allá de lo peligroso… Cifras brutales y esperanzas endebles”, señala que las probabilidades de quedarse en algo parecido a unos niveles de temperatura seguros están disminuyendo rápidamente.

Junto con su colega, Alice Bows, experta en control climático en el Centro Tyndall, Anderson señala que hemos perdido tanto tiempo con políticas ambiguas y con tímidos programas climáticos (mientras las emisiones globales crecían sin control), que ahora tenemos que enfrentarnos a recortes tan drásticos que incluso llegan a desafiar la lógica fundamental de priorizar el crecimiento del PIB por encima de todo.

Anderson y Bows informan de que el tan a menudo citado objetivo de reducción a largo plazo (un recorte de más de un 80% de las emisiones de 1990 para el 2050) ha sido fijado por razones de conveniencia política y que no tiene “ninguna base científica”. Esto es debido a que los impactos sobre el clima no provienen de lo que emitamos hoy o mañana, sino del cúmulo de emisiones que se han ido sumando en la atmósfera a lo largo del tiempo. Además, avisan de que centrarse en objetivos de aquí a tres décadas y media –en lugar de enfocarlos hacia lo que podemos hacer para recortar carbono de forma tajante e inmediata- supone un grave riesgo de seguir permitiendo que las emisiones aumenten vertiginosamente en los próximos años, y que de ese modo se superará con creces nuestro “objetivo de carbono” hasta los 2 grados centígrados, y, entrado el siglo, nos encontraremos ante una tesitura imposible de encarar.

Esta es la razón por la que Anderson y Bows argumentan que, si los gobiernos de los países desarrollados se muestran serios a la hora de alcanzar el acordado objetivo internacional de mantener el calentamiento por debajo de los 2 grados centígrados, y siempre que las reducciones vayan a respetar cualquier tipo de principio equitativo –básicamente, que los países que han estado arrojando carbono durante casi dos siglos necesitan recortar sus emisiones antes que los países en los que más de mil millones de personas todavía no tienen electricidad-, entonces, las reducciones deben ser mucho más profundas y tienen que llegar mucho antes.

Incluso disponiendo de una probabilidad de 50/50 de alcanzar el objetivo de los 2 grados (la cual, como ellos y muchos otros avisan, ya implica enfrentarse a una serie de impactos climáticos bastamente dañinos), los países industrializados necesitan empezar a recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero alrededor de un 10 por ciento al año. Y deben empezar ya. No obstante, Anderson y Bows dan un paso más, al señalar que este objetivo no puede lograrse con modestas penalizaciones por emisión de carbono o con las soluciones ofrecidas por la tecnología ecológica, normalmente defendidas por las grandes “corporaciones verdes”. Desde luego que estas medidas pueden ayudar, pero no son suficientes: una reducción del 10 por ciento en las emisiones, año tras año, resulta inaudita desde el momento en que empezamos a energizar nuestras economías con carbón.  De hecho, los recortes por encima de un 1 por ciento al año “se han visto históricamente asociadas a recesiones económicas o a crisis políticas”, tal y como indicó el economista Nicholas Stern en su informe de 2006 para el gobierno británico.

Ni siquiera con la desintegración de la Unión Soviética hubo reducciones de tal duración y profundidad (los países soviéticos experimentaron un promedio de reducciones anuales de apenas un 5 por ciento en un período de diez años). Tampoco ocurrieron tras el crack de Wall Street en 2008 (los países ricos experimentaron un descenso de un 7 por ciento de emisión entre 2008 y 2009, pero sus emisiones de  CO2 remontaron fuertemente en 2010, y las emisiones en China y en la India han seguido creciendo). Solo después de la gran crisis de 1929, los Estados Unidos vieron, por ejemplo, como las emisiones descendían durante varios años consecutivos más de un 10 por ciento anual, según los datos históricos del Centro de Análisis e Información de Dióxido de Carbono. Pero esa fue la peor crisis económica de los tiempos modernos.

Si queremos evitar ese tipo de carnicerías a la hora de lograr nuestros objetivos con base científica en las emisiones, la reducción del carbono debe gestionarse con cuidado a través de lo que Anderson y Bows describen como “estrategias de decrecimiento radicales e inmediatas en EEUU, la UE y en otras naciones ricas”. Lo que está muy bien, si no fuera por el hecho de que resulta que tenemos un sistema económico que fetichiza el crecimiento del PIB sobre todo lo demás, sin importar las consecuencias humanas o ecológicas, y en el que la clase política neoliberal hace tiempo que ha rechazado su responsabilidad de gestionar nada (ya que el mercado es el genio invisible a lo que todo debe ser confiado).

Así que lo que Anderson y Bows están realmente diciendo es que todavía queda tiempo para evitar un calentamiento catastrófico, pero no según las reglas del capitalismo tal y como hoy se plantean. Algo que tal vez sea el mejor argumento que jamás hayamos tenido para cambiar esas reglas.

En un ensayo de 2012 aparecido en la influyente revista científica Nature Climate Change, Anderson y Bows lanzaron un guante, acusando a muchos de sus colegas científicos de no ser transparentes a la hora de exponer los cambios que el cambio climático precisa de la humanidad. Vale la pena citarles por extenso: “…a la hora de desarrollar los marcos de emisión de gases, los científicos constantemente subestiman las implicaciones de sus análisis. Cuando se trata de la cuestión de evitar el aumento de los 2 grados centígrados, se traduce “imposible” por “difícil, pero se puede hacer”; “urgente y radical”, por “desafío”: todo para apaciguar al dios de la economía –o, más concretamente, al de las finanzas-. Por ejemplo, para evitar salirse del porcentaje máximo de reducción de emisiones dictado por los economistas, se asumen los anteriores niveles máximos “de forma imposible”, junto con ingenuas nociones de “alta” ingeniería y con las tasas de utilización de infraestructuras bajas en carbón. Y lo más inquietante es que cuanto más menguan los presupuestos sobre emisiones, más se propone la geoingeniería para asegurar que el dictado de los economistas permanezca incuestionable”.



En otras palabras, para aparecer razonable en los círculos económicos neoliberales, los científicos han estado haciendo la vista gorda de manera escandalosa con las consecuencias derivadas de sus investigaciones. Hacia agosto de 2013, Anderson estaba dispuesto a ser incluso más tajante, al escribir que habíamos perdido la oportunidad de cambios graduales. “Tal vez, durante la Cumbre sobre la Tierra de 1992, o incluso en el cambio de milenio, el nivel de los 2 grados centígrados podrían haberse logrado a través de significativos cambios evolutivos en el marco de la hegemonía política y económica existentes. Pero el cambio climático es un asunto acumulativo. Ahora, en 2013, desde nuestras naciones altamente emisoras (post-) industriales nos enfrentamos a un panorama muy diferente. Nuestro constante y colectivo despilfarro de carbono ha desperdiciado toda oportunidad de un “cambio evolutivo” realista para alcanzar nuestro anterior (y más amplio) objetivo los  2 grados. Hoy, después de dos décadas de promesas y mentiras, lo que queda del objetivo de los 2 grados exige un cambio revolucionario de la hegemonía política y económica” (la negrita es suya).

Probablemente no debería sorprendernos que algunos climatólogos estén un poco asustados por las consecuencias radicales de sus propias investigaciones. La mayoría de ellos solo estaban haciendo tranquilamente su trabajo, midiendo núcleos de hielo, elaborando sus modelos de climatología global y estudiando la acidificación de los océanos, hasta llegar a descubrir, tal y como dijo el experto climatólogo australiano Clive Hamilton, que “estaban, sin quererlo, desestabilizando el orden social y político”.

Sin embargo hay mucha gente bien informada de la naturaleza revolucionaria de la climatología. Es la razón por la que algunos gobiernos que han decidido tirar a la basura sus compromisos con el clima para seguir produciendo más carbón han tenido que encontrar maneras todavía más bestias para acallar e intimidar a sus propios científicos. En Gran Bretaña, esta estrategia se está haciendo más patente en el caso de Ian Boyd, el principal consejero científico del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, al escribir hace poco que los científicos deberían evitar “sugerir que políticas son buenas o malas” y que deberían expresar sus puntos de vista “colaborando con asesores oficiales (como yo mismo), y siendo la voz de la razón, más que de la disidente, en el ámbito público”.

Para saber a dónde conduce esto, solo hace falta mirar lo que ocurre en Canadá, donde vivo. El gobierno conservador de Stephen Harper ha hecho un trabajo tan eficaz a la hora de amordazar científicos y cerrar proyectos de investigación críticos que, en julio de 2012, un par de miles de científicos y simpatizantes celebraron un funeral bufo ante el Parlamento en Ottawa, quejándose de “la muerte de la evidencia”. Sus carteles decían: “no hay ciencia, no hay evidencia, no hay verdad.”.

Pero la verdad siempre reluce. El hecho de que el negocio-habitual-de-búsqueda-de beneficios y crecimiento este desestabilizando la vida en la tierra ya no es algo que tengamos que leer en las revistas científicas. Los primeros síntomas se están desplegando ante nuestros ojos. Y el número de personas que están reaccionando también crece a medida que sucede: bloqueando las explotaciones de gas de esquisto en Balcombe, interfiriendo en las perforaciones en el Ártico en aguas rusas (a un tremendo coste personal); llevando a juicio a las compañias de energías bituminosas por violar la soberanía indígena, entre otros muchos incontables actos de resistencia, grandes y pequeños. En el modelo informático de Brad Werner, esta es la “fricción” que se necesita para frenar las fuerzas de desestabilización. El gran activista del clima Bill McKibben lo llama los “anticuerpos” que se producen para luchar contra la “fiebre alta” del planeta.

No es una revolución, pero es un comienzo. Y puede que nos consiga el tiempo suficiente para imaginar una manera de vivir en este planeta que sea claramente menos jodida.

Naomi Klein es autora de La doctrina del shock y No Logo, está trabajando en un libro y una película sobre el poder revolucionario del cambio climático.

Traducción para www.sinpermiso.info: Betsabé García.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Rulli ya está en casa.


Lo de ayer salió bien, y tuve la percepción de que la gente se sumergió gozosamente en el hechizo oral de Jorge, que habló sin parar durante casi dos horas.

Rulli ya está en casa, y no porque haya arribado a su hogar, donde lo espera su compañera Wanda, sus hijos, sus cuatro perros, la muy "terapéutica huerta", y una ingente actividad que gira en torno a sus distintas intervenciones en programas de radio, la escritura de artículos, y charlas; decía que no es que Rulli haya llegado a su casa de Buenos Aires, si no que luego de su charla en nuestra "casa común", siento que ya es un poco parte de nosotros, y por lo tanto, Navaluenga es también su casa.

En fin, me alegra que un proyecto como Vecinos, en el que hemos depositado tantas esperanzas, haya comenzado su andadura pública de esta forma, y en cuanto a mí sentimiento personal, como se podrán imaginar, es un sueño cumplido; pronto colgaremos la grabación del encuentro.

Para finalizar, solo decir que la gran contribución de Jorge es la de ayudarnos a relacionar las cuestiones ecológicas y políticas dentro de un contexto tan complejo como el actual, y la de advertirnos sobre los simulacros y las simplificaciones manipuladoras; da igual que estos o aquellas provengan de sectores de derecha, de izquierda o de las corporaciones multinacionales con sus departamentos "verdes o sostenibles", o sus sucedáneos en los gobiernos, los ministerios de Medio Ambiente.

El discurso de Rulli nos impele a re-pensar de nuevo, a cuestionar certezas estatuidas, y a re-ligarnos a la tierra.


Anoche, por un instante, volvimos a deleitarnos con el fulgor, de las olvidadas luciérnagas. 

lunes, 27 de octubre de 2014

"La Diferencia" con Podemos.


LA DIFERENCIA con Podemos, se resume en esta contraposición:

Desarrollismo, Productivismo, o Crecimiento vs Prosperidad, Sustentabilidad Productiva o Decrecimiento.

Esta contraposición podrá ser objeto de todas las modulaciones posibles, pero es ahí donde radica la diferencia con los que abrazamos la ecología política.

Creo que en el resto de las cuestiones estamos relativamente cerca- transparencia, participación popular, servicios de bienestar, recuperación del rol regulador del estado, etc-, y que incluso en cuestiones tangenciales de la ecología como el animalismo selectivo y urbanita o en una cuestión más central como el conservacionismo visto de forma general, decía, que creo que estaremos de acuerdo.

Al igual que afirmé sobre Alberto Garzón en un artículo anterior, el problema con Monedero, Alegre, Iglesias, o Bescansa, no es que no se sepan la letra de la ecología política, no, no es ese, porque la conocen bien, el problema es que no sienten la música, o solo la sienten de a ratos.

En sus inicios, en Podemos, la presencia de la ecología política era mucho más sonora y "rítmica" y adaptaban muy bien sus pasos de baile discursivo a ese ritmo pero a medida que se han ido acercando al poder, sus pasos han comenzado a ser más erráticos y des-acompasados.

Se comprende que esto sea así, porque la apuesta estratégica de Podemos por la" transversalidad política", no les permite darse el lujo de asustar a una masa importante de potenciales electores.

También es verdad que el Decrecimiento, no puede ser abordado de forma inmediata en esta coyuntura, y que necesitaría un proceso de adaptación social y económica de mediana duración, otra cosa sería que nos lo imponga la realidad.

El ciudadano medio de este país, tiene inoculados en su ADN, conceptos tales como Desarrollo, Crecimiento, y el del maldito y mentiroso PIB, y en la batalla política de estos momentos, la táctica de Podemos es contraponer el término CRECIMIENTO al de AUSTERIDAD.


Es una lástima que un término tan virtuoso como el de AUSTERIDAD- frugalidad-, haya sido tan bastardeado y re-significado por la derecha española y europea, pero ahora no quiero extenderme y tratar esta cuestión.

Entonces, el tacticismo de Podemos, que tan buenos resultados le ha dado en términos electorales, puede marginar los principios centrales de la ecología política; me preocupa el apoyo sin matices mostrado por Monedero o Iglesias, a modelos económicos como el argentino o boliviano, que si bien han logrado avances en el estado social-sobre todo el boliviano-, lo han hecho basándose en el extractivismo, la des-ruralización, el asistencialismo desmovilizador, y la devastación ambiental más brutal, como he argumentado en otro artículo, llamado "Discrepando con Monedero".

Decía que con Podemos no vamos a tener problemas en cuestiones relacionadas con el conservacionismo, y esto es así si nos ceñimos a los límites del estado español, porque su apoyo a las políticas de estos países contradice su política interna; en cuestiones de animalismo selectivo y urbanita no tendremos problemas, porque salir en la foto para la salvación de "Excalibur" sale gratis en términos políticos, al igual que en la cuestión del Toro, aunque en esta última. quizás alguna cuestión táctica le haga replantearse a su Secretario General, la rotunda declaración realizada hace unos meses.

El problema con Podemos lo tendremos en LO IMPORTANTE para la ecología política y para este mundo, y también, quizás, en la relación con la política imperial y colonizadora de China-solo hace falta darse un paseo por África o por Ámerica Latina-.


Ahora bien, a pesar de todo lo dicho, y aunque parezca contradictorio, creo que es necesario colaborar con Podemos, y llegar a acuerdos.

Por ejemplo en una cuestión que necesita un abordaje urgente y es tan importante como del TTIP, creo que trabajaremos bien con Podemos.

Sostengo esto, porque creo que en Podemos existen grupos que aunque ahora no tengan una gran presencia, decía, que son grupos que abrazan la ecología política y la entienden en su integralidad.

Por otra parte, puedo entender cierto tacticismo de Podemos en la actual coyuntura política, donde nos jugamos mucho, y es necesario conformar una amplia mayoría de cambio.

Desde Equo debemos estar atentos a estas circunstancias, y a la vez, trabajar con todos aquellos grupos que en Izquierda Unida, Podemos o Compromís, se acerquen más a los postulados de la ecología política vista desde su integralidad, y no desde los estériles y fragmentarios resplandores efectistas*.


Gonzalo Quiroga Arzeno/Navaluenga/ Ávila. 

(EQUO ÁVILA)

*Aquí les dejo un muy buen programa de La Tuerka sobre el Decrecimiento, donde junto a Monedero aparecen unos tertulianos muy interesantes que en un momento debaten también con Vincenc Navarro:https://www.youtube.com/watch?v=nQ0p5WSZiyU

* Siento tener que ser tan claro e insistente sobre esta cuestión, pero me preocupa que algo tan "obvio", que es el abc de la ecología política, a veces no se entienda.