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jueves, 19 de junio de 2014

Recomiendo este artículo porque describe bien la lacra del CACIQUISMO que es un problema sobre el que hemos escrito, y Ávila, con la oscura Diputación, algunos empresarios "amigos", y Ayuntamientos como el de Navaluenga, es un caso paradigmático, u "ejemplar".


Caciquismo y élites extractivas: los males de ayer y de hoy

En la malla caciquil de este país y de Castilla y León, la urdimbre viene marcada por una clase politica y dirigente en gran medida heredera de un pasado autoritario y apegada a las prebendas del Estado.
Tenemos ejemplos inaceptables por doquier, y en esta región se expresan con elocuencia sin par en esa cojuncion indecente de la politica al lado del poder financiero y de poderosas tramas empresariales corruptas que, además, dominan y controlan los medios de comunicación desde las capitales provinciales.
Aún estamos a tiempo para que desde la indignación ciudadana y la recuperacion de las virtudes civicas impulsemos solidariamente los valores de la cohesión social y territorial frente al caciquismo y las elites extractivas.
José María Martín Patino, de Fundación Encuentro, en la presentación de uno de los Informes España. Foto: Fundación Encuentro
José María Martín Patino, de Fundación Encuentro, en la presentación de uno de los Informes España. Foto: Fundación Encuentro
Los “males de la patria” que tanto avergonzaron a nuestros regeneracionistas del último tercio del siglo XIX carcomen de nuevo las entrañas del pais. En el Informe España 2013, una interpretación de su realidad social, de la Fundacion Encuentro, coordinado con la inteligencia y sensibilidad de siempre por Jose Maria Martín Patino, se pone de manifiesto explícitamente que “el viejo caciquismo español tan criticado por Joaquín Costa parece revivir en pleno siglo XXI sin que hayamos tenido el coraje cívico  de desmontarlo y superarlo. Ciertamente, la lógica caciquil es perversa y corruptora”.
Si en el pasado el paternalismo caciquil establecia unas relaciones de poder claramente clientelares que se convertían en una red de control y de influencia en círculos sucesivos a escala provincial y local, en la actualidad ese caciquismo, que mantiene vivos algunos de sus rasgos tradicionales, se ha trasformado en una malla de perversión democrática y de subordinación  de lo público y común a los intereses privados y empresariales más corruptos.
En esa malla caciquil, la urdimbre viene marcada por una clase politica y dirigente en gran medida heredera de un pasado autoritario y apegada a las prebendas del Estado (“una casta privilegiada”, dicen algunos), y por unas élites extractivas voraces e insaciables (“una oligarquia financiera y empresarial”, señalan otros), cuyas alianzas se manifiestan aquí y allá en una maraña de corrupción y de corruptelas que minan las bases legales y cívicas establecidas en la Constitucion de 1978 y también las esperanzas depositadas en la UnionEuropea desde 1986.
Posiblemente, y a primera vista, sean las Diputaciones Provinciales, junto a las Cajas de Ahorro, ahora en proceso de liquidacion y desmantelamiento, las instituciones políticas y financieras más próximas a los ciudadanos en las que los comportamientos caciquiles, la perversión de la representación social y las corrupciones opacas y escandalosas se han reproducido como males comunes de todo el pais. Tenemos ejemplos inaceptables por doquier, y en Castilla y Leon se expresan con elocuencia sin par en esa cojuncion indecente de la politica al lado del poder financiero y de poderosas tramas empresariales corruptas que, además, dominan y controlan los medios de comunicación desde las capitales provinciales. Todo un círculo vicioso y de colusión que denunciamos y que pone en entredicho la salud de nuestro modelo de convivencia. El crimen execrable de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputacion de Leon y del PP provincial, independientemente de las circunstancias que lo envuelven, ha hecho saltar las alarmas acerca de los comportamientos caciquiles y a tomar conciencia de un problema tan serio y grave como la corrupción política y económica.
No obstante, debemos elevar la mirada. Vivimos en una sociedad en las que las desigualdades se han extremado en estos años de crisis, y las brechas entre los ricos oligarcas y el resto de los mortales aplastados  por las políticas de ajuste y de austeridad se han ensanchado hasta límites intolerables. Mientras la  pobreza y la miseria amplia sus formas de exclusion social, las grandes élites extractivas de nuestro país gozan de todas las bendiciones del poder político e incluso de la sumisión de la justicia. Aunque nos quieran convencer de sus esfuerzos en la “creación de empleo” y de riqueza, son más bien verdaderos especuladores financieros que siguen engrosando sus fortunas con el rescate bancario, a costa precisamente de los contribuyentes. Estos si son en verdad auténticos y anónimos héroes económicos y sociales.
El capitalismo de la desigualdad tiene su lectura más visible entre nosotros en esa élite de ejecutivos del Ibex 35, cerca de 90, que cobran más de un millón de euros al año, entre los que sobresale a su vez un selecto grupo de banqueros y empresarios -unos 30-  cuya remuneración sobrepasa los tres millones de euros. Son datos  de la CNMV que nos estan mostrando la concentración del poder económico y social en corporaciones poco transparentes y voraces. Sus alianzas con el poder político han generado varios monstruos –ahí estan como muestra la trama Gürtel, los sobresueldos, las cajas B y la financiacion ilegal, los despilfarros y fraudes de toda indole…- y han dañado seriamente a nuestras instituciones y a nuestra confianza en el modelo de convivencia.
¿Cómo sobreponernos a tanta perversión y a ese entorno de indiferencia, escepticismo, retroceso  y pesimismo social que nos envuelven? ¿No tenemos respuestas ante tamaños entuertos y ante tales malandrines? Algunas acaban de darse con sentido esperanzador en las elecciones al Parlamento Europeo del dia 25 de mayo.
Creo que aún estamos a tiempo para que desde la indignación ciudadana y la recuperacion de las virtudes civicas impulsemos solidariamente los valores de la cohesión social y territorial frente al caciquismo y las elites extractivas, responsables más directos de esta crisis económica, institucional y social que nos quiere dejar sin democracia y sin derechos.

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