Páginas

jueves, 6 de febrero de 2014

Contra el " caciquismo " las cosas claras / Navaluenga como paradigma



El " caciquismo "-nepotismo-, tiende, por su propia naturaleza, a expandir su influencia por el mayor espacio posible, y muchas veces no distingue entre lo público y lo privado; también suele penetrar en ámbitos competenciales que no le corresponden aprovechando las lagunas del sistema.

No les cuento nada nuevo, en cualquier manual de primero de ciencias políticas pueden encontrar una definición, digamos que es un tema de estudio "clásico" en dicha disciplina.

En la cultura mediterránea hemos pasado por siglos de cultura autoritaria, y recién llevamos unos minutos de intentos democráticos, así que el caciquismo es algo con lo que tenemos mucha familiaridad y que muchas veces sentimos como algo natural-incluso sin ser conscientes de ello-.

Digamos que el caciquismo ha tenido la capacidad de adaptarse a los "formalismos" de la democracia, o que a cambiado para seguir igual, porque no se adapta a una democracia real.

Hay casos de caciquismo más blando-"un cacique bueno"-, que son los de esas personas algo autoritarias, que derivan poco y necesitan controlar todo, pero que son honestas y trabajan por el bien del pueblo; aunque no hay casos puros, podemos pensar en algún pueblo pequeño que conozcamos, donde el alcalde es "culturalmente" un "poco caciquillo", pero no tiene conductas coactivas.

Otra característica del nepotismo es el clientelismo, que como veremos se ejerce de distintas formas, y que es una de los principales armas que utilizan los caciques para adaptarse a la democracia, y para desvirtuarla; nada que no hayamos visto infinidad de veces.

El principal cambio con la democracia es que ahora elegimos a los caciques, y a pesar de que utilizan diversas armas para perpetuarse mediante determinados abusos y perversiones del sistema-el clientelismo, la opacidad  y la arbitrariedad son algunas armas-, es un cambio importante y virtuoso.

También estamos mucho más protegidos frente a ciertas formas represivas, porque a diferencia de los sistemas autoritarios "puros", aún en las democracias imperfectas, existe una separación de poderes y un mayor control frente a determinados abusos.

Ahora bien, existen "caciques malos", cuyo principal interés es controlar y exprimir el sistema para su beneficio - pecuniario, de influencia y poder, etc-, y estos suelen abusar del clientelismo, el control, y se revisten de cierta capacidad de coacción-psicológica, pecuniaria, etc-, que pervierte el sistema; insisto, no hay casos puros, pero necesitamos generalizar para poder explicarnos.

En este último caso casi siempre sucede que frente a las migajas que se le reparten a "su tropa", los caciques se llevan la mayor parte del "pastel", y revisten sus actos de tal opacidad y de "parapetos"  administrativos y formales, que aunque sospechemos de su comportamiento corrupto, nunca llegaremos a desvelarlo.


Cuantas veces hemos escuchado decir a alguien: " Ese es un chorizo, se enriqueció en cuatro años que estuvo en el ayuntamiento..." pero cuando le pedimos pruebas, no nos la puede aportar.


Hasta aquí seguramnete les habrá resultado un tostón bastante obvio, mañana espero que lo sea un poco menos.




( Mañana continuaré mencionando las diferentes conductas caciquiles de los políticos y de" los ciudadanos", como combatir con esta lacra para la convivencia democrática, y pondré ejemplos de comportamientos de este tipo en Navaluenga, y que cada uno elija entre caciquismo bueno, malo, una mezcla de ambos, y también es válido que piense que aquí vivimos en una plenitud democrática.)


Gonzalo Quiroga

No hay comentarios:

Publicar un comentario