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lunes, 12 de diciembre de 2016

Ganar el juicio, no al cainismo, el caciquismo vinculado a un recuerdo.


El otro día alguien, con cierto espíritu revanchista, me criticó por no haber publicado el resultado del juicio con Armando cuando se produjo el fallo.

Le respondí que en su momento solo publiqué que había ganado parcialmente-en primera instancia-, pero decidí no publicar el fallo, porque no lo creí oportuno.

Por otra parte, estaba esperando el recurso, que finalmente no se produjo; también le dije que lo había publicado como al pasar, y sin desarrollar el tema, porque para mí tenía una relevancia relativa.

Mi interlocutor se sorprendió, así que continué con la explicación:

"Mira, si hubiese tenido una intención revanchista con mi adversario, u buscase ocasionarle un mayor perjuicio, hubiese ido con procurador, pero la intención solo era marcar un límite al poder de un político, mostrar que los vecinos no somos unos "peleles" al albur de los caprichos del cacique que fuere.

Pero, fíjate, para mí es mucho más importante haber difundido la estafa de los golf-os, los empadronamientos fantasma, u el cuestionable sistema de contratación del Ayuntamiento, que este juicio.


Mi credibilidad, o la de Isidoro, no se juega en un juicio con el alcalde, porque me podría haber tocado un juez del "establishment", y podría no haberlo ganado-nunca perder, pero si salir empatado-, y ni te cuento si no me hubiese pagado un buen abogado, porque el del alcalde era muy bueno, con una gran capacidad de elocuencia y creatividad; de hecho, fíjate, antes del juicio, Armando estaba arropado por una personalidad de bastante prestigio en el ambiente político abulense.



Tampoco la de Isidoro se juega en el hecho de haber perdido el juicio por calumnias con Armando, para el que no contrató ningún abogado y donde le tocó un juez de los "complicados".


Te diría que ni siquiera la de Armando se juega en esto, otra cosa son los temas anteriormente mencionados, donde si es puesto en cuestión."


(Continuará, "bebe a bordo")

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Por otra parte, creo que la necesidad de recurrir con cierta frecuencia a la justicia por cuestiones vinculadas a la vida política, es un rasgo de inmadurez democrática.

Fíjense, por el solo hecho de escribir en este blog, y manifestar lo que pienso-...bueno, en un caso fue por mi derecho ciudadano a grabar un pleno-, he tenido tres juicios, una visita al juez de paz que no quise continuar en los juzgados para no perjudicar a mi demandado, y otra que no terminó en los juzgados gracias a una conversación.

Digamos, que hasta ahora, entre abogados, viajes a Ávila, etc, me he gastado unas vacaciones de una semana como las que solemos tomarnos- austeras, pero sin privarnos de lo habitual-, y todavía me queda un juicio, y quizás el prometido por el abogado del alcalde en sede judicial.

Nunca en mi vida había pisado un juzgado, y siempre me he expresado con libertad.

Digamos, que como sostengo de forma irónica en una entrada anterior, el caciquismo solo te confiere un privilegio:

La exclusividad, porque nadie más se significa, y este significarse, "el decir lo que los caciques saben que todos saben, pero que nadie dice  en público y mucho menos publica", es lo que no es tolerado y provoca una profunda irritación; luego, cuando hable de un recuerdo de mi adolescencia, lo desarrollaré un poco más, pero imagínense que se levantan por la mañana, se miran en el espejo, y como no les gusta lo que ven, lo rompen.

Pues los que escribimos sobre "lo que todos saben y nadie dice", somos ese espejo.

Por ello hablo de cierta inmadurez democrática, que no solo se expresa en la actitud de los que me han amenazado "por escribir", sino también en alguno que simpatiza conmigo, pero solo quiere "la cainita" revancha.

(Luego sigo...).








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