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viernes, 6 de febrero de 2015

Coto: Una lección y mi respeto por su fidelidad a la tierra y a sus ancestros.


Muchas veces me he quejado por la pasividad con que se aceptaban ciertas cacicadas como las formas de contratación de trabajadores y de servicios, la opacidad informativa, el tema del golf, cierto enriquecimiento fulgurante, etc.

Pues en el episodio del Coto de Caza, he aprendido a valorar una cierta forma de  arraigada y silenciosa resistencia.

Me emociona ver como alguna gente está ligada a su trozo de tierra, y como lo valora por sobre otras cuestiones.

Con la tierra tienen una ligazón que les une con sus ancestros, con sus padres, sus abuelos, y todos los recuerdos de pasadas vivencias.

Con ese de trozo de tierra dialogan de mil formas diferentes, porque es mucho más que un bien económico, es un pedazo del alma.

Ver su cara de sorpresa e indignación  ante una ley hecha para "señoritos", y yo diría, "señoritos feudales", su incredulidad ante ese "plazo de quince días para responder" y en caso contrario"la parcela queda incluida en el coto por 15 años", me hizo identificarme aún más.

También me emociona saber como recuerdan, sin rencor pero con hidalguía, las afrentas del pasado, porque cuando se arranca un pedazo de tierra, también se arranca un pedazo de nuestra vida.


Pero esa memoria resurge cuando alguien cuyos ancestros se vieron beneficiados por una cacicada, actúa con tan poca delicadeza, me consuela saber que esta memoria, la de la tierra, pervive con tanta fuerza.

En este sentido, como rioplatense algo expansivo para lo que se acostumbra por estos lares, valoro esa silenciosa pero tozuda fidelidad a la sangre y a la tierra, que en definitiva, son lo mismo.

No me imagino a un vecino de este pueblo intentando incluir otras parcelas para su usufructo particular, entre vecinos e iguales no se hacen esas cosas, entre paisanos se consulta, se dialoga y se solicita "en persona", antes de que cualquier cosa salga publicada en un boletín oficial.


Estos días no solo hablaron los vecinos de hoy, si no que han participado todos sus ancestros.

Y no se trata de ser de un color u otro, si no solo de pedir justicia.


Quizás algo esté cambiando, y ya no se pueda cabalgar con la misma prepotencia de otros tiempos.

Esta vez, el pueblo ha hablado, y habrá que acostumbrarse a escucharlo.


Gonzalo Quiroga Arzeno ( Vecinos).

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