Creo que era cuando los
socialistas solicitaron que se hiciera un Plan de Gestión de la circulación del
tráfico en el casco urbano, que el Alcalde dijo que “creemos que somos un
pueblo capaz de absorber la gran cantidad de visitantes que tenemos”.
Somos alrededor de dos mil
habitantes en el pueblo, y según lo que dijo Armando en el pleno, hay más de
cinco mil viviendas. No sé exactamente cuánta gente puede llegar a haber en
semana santa, en agosto, o en un largo fin de semana – quizá diez mil, o hasta quince. Yo pienso que un aumento tan grande, y tan repentino, puede traer
bastantes complicaciones. Y que somos bastantes los que pensamos que lo
realmente deseable sería que hubiera un aumento de población estable, o
repartida de forma más igual durante el año. Y que para eso habría que cuidar
los temas de convivencia mucho más que ahora, además de pensar en diferentes
aspectos de infraestructuras, incluso culturales (por ejemplo: tener una
biblioteca minimamente sería aunque fuera pequeña, con libros, música,
películas, y ordenadores conectados a internet).
Afirmar que todo esta bien, que
no hay ningún problema, es bloquear toda reflexión y debate.
En lugar de reflexión, diálogo y
debate, me parece que hay un “pensamiento” monolítico (el único en poder
expresarse), una interpretación oficial de las cosas a las que las autoridades
quieren que nos adhiramos. Como cuando Armando dice que el Campo de Golf
constituye un patrimonio “de todos”, que todos debemos apreciar y defender, y
que además crea cinco puestos de trabajo (puestos de trabajo que probablemente se
podría decidir a crear en otros ámbitos con la misma inversión).
...Veo que el pleno me ha dado
bastantes temas de las que escribir, pero hace una mañana muy bonita y reclaman
mi presencia el campo, el jardín, el aire y los perros. Luego sigo.
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