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martes, 5 de agosto de 2014

Desde mi jardín

Me regaña –amistosamente- Gonzalo por mi silencio en el blog. Y reconozco que este verano me siento aún más lejana que normalmente respecto al pueblo.
O. Andersson

No ha ayudado que esta mañana al final me he sobrepuesto y he visto el video del último pleno. Creo que no me he enterado de nada concreto, pero sí he comprobado que sigue la triste ausencia de todo diálogo y transparencia. ...Y si Armando quiere que veamos el video oficial, le sugiero que deje el micrófono a los otros concejales cuando estos quieren decir algo.

A Armando le he oído decir que ya que Navaluenga es un pueblo de”población flotante” tenemos que “aceptar lo bueno y lo menos bueno”. Creo que a mis amigos que viven dentro del pueblo no les parecerá algo “menos bueno” el no poder dormir por la noche por el ruído que hay en sus calles, sino algo francamente malo.

¿Y por qué tendríamos que aceptar el modelo de turismo imperante en Navaluenga? Entiendo que es un modelo que se ha fomentado, y que beneficia a algunas personas, pero desde luego no al pueblo en su conjunto.

Quiero poner aquí una cita que me gusta mucho de Confucio:

El maestro dijo: Mira bien sus objetivos, observa cómo los persigue, descubre qué es lo que le hace feliz – y así sabrás el verdadero valor de un hombre.

Yo oigo lo que dicen los que gobiernan el pueblo, veo sus actos – lo que persiguen y cómo tratan a los demás – y no digo nada sobre su valor, pero sí pienso que son como unos extraterrestres.

Porque si uno es terrestre, yo creo que le debería importar esta tierra, y trabajaría para que pudieramos tener un futuro – y de paso también un presente – en el que vivir más en paz tanto con la naturaleza como los unos con los otros.

...

Pero por supuesto ni el ayuntamiento ni el jaleo de agosto constituyen todo "el pueblo". Las muchas personas amables, trabajadoras y honradas que hay (y que a veces son tan discretas que sobre todo en verano casi desaparecen) también forman parte de él. 

...

Lagerstroemia indiga, que no necesita mucha agua.
También -ya que al final he roto mi silencio- quiero hablar un poco sobre mi huerta/jardín. No he podido cuidarla mucho este año, y está aún muy lejos de ser  cómo la sueño. Pero aun así hay rincones donde empieza a vislumbrarse el conjunto que quiero; donde veo que funcionan los métodos básicos de alcolchar la tierra y combinar plantas que no compitan sino que convivan y hasta puedan beneficiarse mutuamente. Entre hortalizas y frutales crecen plantas de lavanda, de salvia, de menta – y no sé si por eso, pero no tengo problemas con plagas. Y donde está cubierto el suelo aguantan las plantas incluso aunque no se les puede regar mucho. Y crecen incluso en sitios donde antes sólo había piedras.


Calabaza y calendula, una flor que se suele combinar bien con fresas, patatas, tomateras y judias. Atrae insectos beneficiosas mientras elimina los nematodos perjudiciales del suelo.

Tagetes -con las mismas funciones que la caléndula-, plantas de fresa silvestre, un joven esparrago (que tocará empezar a cosechar el año que viene), y una tomatera que salió espontáneamente.

Lo mismo que yo y otros intentamos hacer en nuestros jardines y huertas, pienso que se debería intentar hacer en la sociedad: cuidar la vida en toda su variedad, buscar la convivencia pacífica y enriquecedora, producir con pocos recursos y alimentarnos de lo que ha crecido cerca, buscar la utilidad de todo material en lugar de verlo como basura. En fin, buscar el sitio donde cada cosa, planta o cada persona pudiera florecer y/o ser útil.

(Lena)

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo Lena, el tono y la forma en que está escrito nos permiten respirar algo de aire fresco, se percibe lo vivificante que es estar algo alejado de la aspereza y mezquindad de la política local. Saludos, Gonzalo.

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  2. Gracias por vuestra ventana de aire fresco en el Valle del Alberche.

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